martes, 30 de junio de 2009

Luces II

Ayer decidí llamarte tarde, agotado, quizá pensé que era mejor así para evitar ese caos que dejas. Fue la dejadez la que me llevó a posponer el momento de nuestro encuentro hasta el último momento. Siempre encuentro una sonrisa en mis oídos si es tu número el que marco, una voz agradable y dulce hasta en ese -Animalico- que me dice , cuando orgulloso e inconsciente narro mis últimas fechorías. Un recibir resignado y optimista de esas malas noticias que vienes protagonizando ultimamente en telefónicos noticieros. Llegan tarde estas palabras, más tarde todavía las encontrarás, leerás este agua pasada que empapa pero no ahoga. Todo patas arriba para que aguante el mundo de pie. Corres hoy la vida que descansarás mañana. Si algún día triste volviera a tu pecho me coges por teléfono, pelota en mano y me la lanzas para que sea yo quién te la entregue una vez mas...

2 comentarios:

Nemes dijo...

El próximo día exijo buenas noticias, sino te cuelgo,
jajaja

Lucía Ravosh dijo...

Quizá tarde en llamarte